La salvia, junto con la albahaca y el tomillo, forma la tríada mágico terapéutica del antiguo Mediterráneo, siendo con mucho, la más apreciada por los romanos, a quienes debe su nombre actual, pues consideraban que “salvaba” (guardaba o curaba) tanto de enfermedades, como de encantamientos.
Por vía Tópica, la salvia officcinalis resulta astringente, seborregulador en pieles grasas, regenerador tisular, cicatrizante, tónica, calmante y antirreumática.
Presentación: Goteador de 30 ml